Matrimonio: “Acto solemne, fundado en el consentimiento de los contratantes y ajustado a la forma prescrita por la ley, por el que dos personas se unen, con igualdad de derechos y deberes, para vivir juntos, guardarse fidelidad, ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia.”

He querido empezar el texto sobre “Nulidad Matrimonial”, con una breve y concisa descripción basada en lo expresado por el reconocido jurista Puig Brutau del concepto de “Matrimonio”, pues en ella se refleja, sin atisbo de duda alguna, las causas que provocan una posibilidad de demandar dicha nulidad.

Tal y cómo indica el propio término, declarar nula una unión matrimonial significa dejar sin valor y efecto el acto de matrimonio, pero a diferencia del divorcio, al declararse nulo supone que es un acto el cual no ha existido, debido a su ineficacia e inoperancia, por alguna de las razones recogidas en el derecho (sea civil o canónico) y que a continuación se exponen.

Me gustaría diferenciar en dos las opciones de nulidad:

Nulidad por defecto de forma en el proceso, (por ejemplo, que no estén presentes los testigos)

Nulidad por otras causas, (por ejemplo, existencia de engaño doloso por alguna de las partes para contraer matrimonio)

A título personal, veo la importancia de realizar dicha diferencia. En el primer caso (defecto de forma), puede entenderse como un hecho ajeno a las partes interesadas en la unión matrimonial, quienes al obrar con la buena fe que se les supone, se puede entender la inexistencia de engaño a la hora de contraer matrimonio. 

En cambio, en las demás causas de posible nulidad, sí puede entenderse que existe un engaño cómo mínimo por una de las partes contrayentes. 

A continuación, paso a detallar las causas:

–  El matrimonio celebrado sin consentimiento.

–  El matrimonio celebrado por menores de edad no emancipados, salvo dispensa de edad concedida a partir de los 14 años.

–  El matrimonio celebrado por personas casadas.

–  El celebrado entre parientes en línea directa por consanguinidad o adopción.

–  El celebrado entre parientes colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado, salvo que se conceda la correspondiente dispensa de impedimento de tercer grado.

–  El celebrado entre los condenados como autores o cómplices de la muerte dolosa del cónyuge de cualquiera de los contrayentes, salvo que se haya concedido la dispensa correspondiente.

–  El celebrado sin la intervención del juez, alcalde o funcionario ante el que deba celebrarse o sin la presencia de los testigos.

–  El celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieren sido determinantes de la prestación del consentimiento.

–  El contraído por coacción o miedo grave.

Aunque éstas son las causas tipificadas en la normativa, a través de los años la interpretación de las mismas, su alcance y límites han ido siendo perfiladas por los tribunales de justicia.

 La acción para pedir la nulidad del matrimonio corresponde a los cónyuges, al Ministerio Fiscal y a cualquier persona que tenga interés directo y legítimo en ella salvo lo dispuesto en los casos siguientes:

Si la causa de nulidad fuere la falta de edad, mientras el contrayente sea menor, sólo podrá ejercitar la acción cualquiera de sus padres, tutores o guardadores y, en todo caso, el Ministerio Fiscal. Al llegar a la mayoría de edad sólo podrá ejercitar la acción el contrayente menor, salvo que los cónyuges hubieren vivido juntos durante un año después de alcanzada aquélla.

En los casos de error, coacción o miedo grave solamente podrá ejercitar la acción de nulidad el cónyuge que hubiera sufrido el vicio. Caduca la acción y se convalida el matrimonio si los cónyuges hubieran vivido juntos durante un año después de desvanecido el error o de haber cesado la fuerza o la causa del miedo.

Respecto al defecto de forma, un Juez no acordará la nulidad de un matrimonio si al menos uno de los cónyuges lo contrajo de buena fe, salvo lo dispuesto en el número 3 del artículo 73 del Código Civil (“el que se contraiga sin la intervención del Juez, alcalde o funcionario ante quien deba celebrarse, o sin la de los testigos”). 

Se debe tener en cuenta que la declaración de nulidad del matrimonio no invalidará los efectos ya producidos respecto de los hijos y del contrayente o contrayentes de buena fe, pues la buena fe se presume.

También es importante indicar que las resoluciones dictadas por los Tribunales eclesiásticos sobre nulidad de matrimonio canónico o las decisiones pontificias sobre matrimonio rato y no consumado tendrán eficacia en el ordenamiento civil, a solicitud de cualquiera de las partes, si se declaran ajustados al Derecho del Estado en resolución dictada por el Juez civil competente conforme a las condiciones a las que se refiere el artículo 954 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Como se puede apreciar, muchas de las causas indicadas son las que provocan una ruptura matrimonial, la cual deriva en divorcio, que, comparado con los casos de solicitud de nulidad, éstos últimos son realmente escasos, posiblemente porque el proceso de nulidad conlleva más tiempo y, normalmente, es más costoso, dependiendo del estamento al que se solicite (por ejemplo, en el año 2007, la cifra de divorcios fue 125.777 y la de nulidades matrimoniales 150), aunque cabe decir que la mayoría de las nulidades solicitadas van precedidas de una sentencia de divorcio. 

Nos podemos preguntar lo siguiente: ¿Por qué alguno de los integrantes de dicha unión decide demandar la nulidad, si con el divorcio sería suficiente para deshacer el contrato conyugal? Personalmente diría que es la necesidad de eliminar de nuestra vivencia un hecho (la unión matrimonial) al cual, la parte solicitante ha sido empujada con artimañas, engaños o, en algunos casos, coacciones de algún tipo y que en ese momento no podía afrontar, o bien por desconocimiento de los hechos (en el caso del engaño), o bien por incapacidad para tomar una decisión con plena libertad (en el caso de coacciones y amenazas).

Dentro de las razones aportadas en los tribunales para demandar la nulidad matrimonial, podemos encontrar casos muy curiosos. A continuación, indico algunas de ellas:

 –  Causa de nulidad de un matrimonio canónico por el alcoholismo de uno de los cónyuges: Estaría dentro de los supuestos contemplados en el canon 1.095,3 del Código de Derecho Canónico, que establece: “Son incapaces de contraer matrimonio: quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica”.  En estos casos, es necesario que el cónyuge ya sea alcohólico cuando prestó el consentimiento matrimonial, que su dependencia del alcohol sea hábito y sea grave, demostrando con ello su incapacidad para acometer sus obligaciones conyugales.

 – Causa de nulidad de un matrimonio canónico por comportamiento infiel: Estaría también dentro de los supuestos contemplados en el canon 1095. En este caso, el conyugue infiel no puede dejar de serlo porque su propia naturaleza le impide reprimirse. De hecho, hay una sentencia de nulidad que la razón expuesta fue ser un “conquistador nato”, lo que impedía poder cumplir con las obligaciones conyugales.

 – Causa de nulidad por Reserva Mental: Es cuando el declarante emite una declaración de voluntad que en su interior no quiere, o sí lo quiere, pero con efectos restringidos, y puede acarrear la nulidad del matrimonio en ausencia de prestación recíproca del consentimiento matrimonial. Así, por ejemplo, la sentencia de la Audiencia Provincial de Granada (año 2005) trató uno de estos casos, en el que la esposa demandó la nulidad del matrimonio alegando haber sido inducida por su esposo, el cual afirmaba desear el matrimonio y la comunidad de vida que ello implica y ella había dado su consentimiento en la creencia de que lo afirmado por el esposo era cierto. Lo importante es que la esposa creyó en la posibilidad de una realidad matrimonial, que el esposo no quería, por lo que existió en él una discordancia intencionada entre su voluntad interna y la declarada.

Elaborado por. José Francisco de Esteban y Garrido. Perfil en LinkedIn: http://linkedin.com/in/jose-francisco-de-esteban-garrido-9593a956

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