El debate sobre una reforma constitucional nunca ha sido abierto, sin embargo, la sociedad exige una actualización del texto para poder adaptarlo al momento en el que vivimos. Nuestra Constitución es muy joven y, por suerte, ha demostrado ser capaz de adaptarse a las necesidades sociales. Pero ¿estamos preparados para una reforma constitucional? Deberíamos. La reforma constitucional demuestra la madurez de una sociedad que ha visto nacer, crecer y modificar a su imagen y semejanza una sociedad sin alterar el orden constitucional. Para ello, analizaremos, brevemente, todas nuestras Cartas Magnas que han condicionado la historia política, social y económica nuestro país.

  1. Estatuto de Bayona de 1808

Se trata de una Carta otorgada con carácter afrancesada y apadrinada por los liberales moderados. Se promulgó el 08 de julio de 1908, consecuencia de la crisis del Antiguo Régimen. Organizaba España como una monarquía hereditaria en la cual, el monarca ocupaba el centro del poder político, pero con la obligación de respetar los derechos de los ciudadanos proclamados en su texto. 

  1. Constitución Española de 1812 (La Pepa).

Considerada la primera Constitución de nuestro país, fue promulgada por las Cortes Generales reunidas extraordinariamente en Cádiz el 19 de marzo de 1812. Representa la bandera del liberalismo español durante épocas y, a pesar de estar solamente en vigor 6 años, lo hizo en períodos distintos: de 1812 a 1814, de 1820 a 1823 y de 1836 a 1837. Influenciada por la Constitución Francesa de 1791 y la estadounidense de 1787, la convertían en una constitución demasiado rígida con demasiadas cláusulas de intangibilidad. Se incluyen los conceptos de soberanía nacional y monarquía constitucional, separación de poderes (con matices), igualdad ante la ley, derecho al sufragio para varones mayores de 25 años y estado confesional.

  1. Estatuto Real de 1834.

Promulgado el 10 de abril de 1834. Reflejaba el programa del Partido Moderado, un régimen basado en la soberanía de las instituciones históricas (El Rey y las Cortes), es decir, una ausencia total de los logros del constitucionalismo: la soberanía nacional y el reconocimiento de los Derechos Fundamentales.

  1. Constitución Española de 1837.

Promulgado en octubre de 1837, en mitad de una crisis política en la que se sucedieron más de 10 gobiernos en los primeros cuatro años correspondientes a la Regencia de María Cristina. Se trata de una constitución de ideología progresista en la que se establecen unas Cortes bicamerales (Senado y Congreso de los Diputados). En cuanto a la legislación electoral, se podría articular cualquier tipo de sufragio sin menoscabar la norma constitucional. Se reconocían los derechos fundamentales característicos del liberalismo progresista y se toleraba la libertad de culto.

  1. Constitución Española de 1845.

Nacida como reforma de la anterior, siguiendo el procedimiento estipulado, sufrió cambios tan importantes que solo puede considerarse como una nueva constitución. Se trata de una concepción doctrinal del liberalismo moderado. La soberanía estaría compartida entre las Cortes y el Rey; sin embargo, la Corona prevalecía sobre las demás Instituciones pudiendo nombrar al Jefe de Gobierno y la disolución de las Cortes. Sufrió distintas modificaciones para adecuarla a las filas moderadas: en 1848 con Narváez, en 1852 con el proyecto de Constitución de Bravo Murillo, en 1856 con el Acta adicional de O’Donnell, en 1857 con la Ley Constitucional de Reforma de Narváez y en 1864 con la derogación.

  1. Proyecto constitucional de 1852.

Creado para volver a una normativa más acore al Antiguo Régimen o a un sistema basado en el Estatuto Real de 1834 con la intención de atraer a lo sectores más proclives al carlismo. Tuvo una oposición tan fuerte que no pudo prosperar.

  1. Constitución no promulgada de 1856 (Non Nata).

Surgida como producto del Bienio progresista que acabó con la Década moderada. Reafirmaba el principio de la soberanía nacional, se continuó manteniendo el sufragio directo censitario y se reconocía ampliamente los derechos políticos y la tolerancia religiosa.

Este proyecto constitucional no terminó siendo promulgado tras la contrarrevolución de 1856, liderada por el General O’Donnell.

  1. Constitución española de 1869.

Promulgada el 01 de julio de 1869 y se trata de la primera de Constitución Democrática de nuestra historia. Consolidaban los principios del liberalismo democrático defendido por los partidos que impulsaron La Gloriosa. Inspirada en los precedentes de 1812 y 1837, incluía una completa declaración de derechos, soberanía nacional, sufragio universal, concepción de la monarquía como poder constituido y libertad de cultos.

  1. Proyecto de Constitución Federal de 1873

Elaborada durante la I República no llego a promulgarse. Establecía una separación de poderes y una división de competencias entre la Federación y los Estados miembros.

  1. Constitución española de 1876.

Promulgada el 30 de junio de 1876 como un equilibrio entre la moderada de 1845 y la revolucionaria de 1869 se trata de la restauración del Liberalismo Doctrinario. Eliminaba la soberanía nacional de 1869, por tanto, residía en las Cortes y el Rey. Se garantizaba el sufragio universal y los derechos individuales característicos del liberalismo progresista como la libertad de culto. Se trata de la Constitución más longeva de nuestra historia.

  1. Proyecto de Constitución de 1929

Designada por la Dictadura de Primo de Rivera. Quería instaurar un régimen autoritario, antiliberal y antidemocrático, ya que en su articulado se limitaba drásticamente el ejercicio de los derechos y libertades. No se establecía la división de poderes ni se reconocía la soberanía nacional.

  1. Constitución española de 1931.

Promulgada el 09 de diciembre de 1931 y basada en la Constitución de Weimar. Nacida de unas elecciones municipales y de la posterior renuncia al trono por parte de Alfonso XIII. Introduce también la descentralización del Estado por medio de las regiones autónomas. Los principios inspiradores son la democracia, el regionalismo, el laicismo y la economía social. Se incluye la soberanía popular a través del sufragio universal ya que en 1933 se aprueba el voto femenino.

  1. Leyes Fundamentales del Reino (1938-1977).

No se les reconoce el carácter de Constitución pues no reconocían el principio de soberanía nacional y por encima de ellas se situaba el poder del General Franco.

Finalmente, la Ley para la Reforma Política de 1977 fue el instrumento jurídico que permitió articular la Transición española.

  1. Constitución Española de 1978.

Ratificada en referéndum el 06/12/1978 implicó la culminación de la llamada Transición Española, transformando el anterior régimen franquista en un Estado Social y Democrático, bajo la forma policía de Monarquía Parlamentaria. Participaron políticos que representaban a la inmensa pluralidad de las diferentes ideologías políticas.

Elaborado por. Lucía Gálvez Bermúdez. Perfil en Linkdln. https://www.linkedin.com/in/luc%C3%ADa-g-801719150/

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