En la sociedad española se cree que el derecho a heredar es un derecho que no se puede perder y que siempre es “obligatorio” por parte de los causantes “dejar algo” en la herencia a sus herederos forzosos, aunque sea lo que se denomina la legítima. Pero esto no es siempre así, ya que en nuestro Código Civil se recogen algunas de las causas para proceder a desheredar o para nombrar a una persona indigna para heredar. 

Si bien es cierto, la desheredación y la indignidad no son lo mismo, y a través de este post, se pretende dilucidar alguna de las dudas que puedan llevarnos a confundir dichos conceptos.

En primer lugar, hablaremos de la DESHEREDACIÓN

Desheredar es un acto por el cual el fallecido de forma voluntaria y libre, en su testamento, elige voluntariamente privar a alguien de su derecho a la herencia, amparándose en las causas previstas por la ley. Siendo una voluntad exclusiva del testador. Esta desheredación se da únicamente en la sucesión testada y por la voluntad del testador, tal y como se regula en el art. 849 CC.

La desheredación siempre se produce previa al fallecimiento del causante, ya que es esté el que tiene únicamente la facultad para decidir si incluye o no a una persona en su testamento. A la hora de desheredar a una persona debemos tener en cuenta las reglas del art. 848 CC en el cual se establece que la desheredación solo podrá tener lugar por alguna de las causas expresamente señaladas en la ley. Estas causas deben de ser probadas y ciertas, a tenor de lo que se dispone en el art. 850 y ss CC. 

Se produce la extinción de la desheredaron, a tenor del art. 865 CC, cuando el testador y el futuro heredero se reconcilian del agravio o la ofensa que había llevado al testador a desheredarlo, debiendo el testador en ese momento revocar dicha desheredación. 

En segundo lugar, la INDIGNIDAD. 

Es una circunstancia grave que afecta al heredero y que le impide recibir la herencia, para llevar a cabo esta indignidad serán los demás herederos los que deban alegar las circunstancias que concurren para que ese heredero no reciba su herencia. Por lo tanto, es una voluntad no del testador sino de los demás herederos. Así, cuando una persona es declarada indigna pierde su derecho a heredar. 

La indignidad puede darse en la sucesión testada o intestada y siempre por voluntad de los demás herederos. El momento en el que se produce la indignidad es posterior a la muerte del testador. 

Respecto a las causas de indignidad para suceder estás deben darse a través de actos ilícitos, que constituyan una ofensa grave y totalmente reprobable por la ley. Se fundamenta en una presunción iuris tantum. 

Estas causas vienen establecidas en el art. 756 CC: Son incapaces de suceder por causa de indignidad:

  1. El que fuera condenado por sentencia firme por haber atentado contra la vida, o a pena grave por haber causado lesiones o por haber ejercido habitualmente violencia física o psíquica en el ámbito familiar al causante, su cónyuge, persona a la que esté unida por análoga relación de afectividad o alguno de sus descendientes o ascendientes.
  2. El que fuera condenado por sentencia firme por delitos contra la libertad, la integridad moral y la libertad e indemnidad sexual, si el ofendido es el causante, su cónyuge, la persona a la que esté unida por análoga relación de afectividad o alguno de sus descendientes o ascendientes.

Asimismo el condenado por sentencia firme a pena grave por haber cometido un delito contra los derechos y deberes familiares respecto de la herencia de la persona agraviada. También el privado por resolución firme de la patria potestad, o removido del ejercicio de la tutela o acogimiento familiar de un menor o persona con la capacidad modificada judicialmente por causa que le sea imputable, respecto de la herencia del mismo.

  1. El que hubiese acusado al causante de delito para el que la ley señala pena grave, si es condenado por denuncia falsa.
  2. El heredero mayor de edad que, sabedor de la muerte violenta del testador, no la hubiese denunciado dentro de un mes a la justicia cuando ésta no hubiera procedido ya de oficio.

Cesará esta prohibición en los casos en que, según la Ley, no hay la obligación de acusar.

  1. El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo.
  2. El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.
  3. Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho a la herencia que no le hubieren prestado las atenciones debidas, entendiendo por tales las reguladas en los arts. 142 y 146 CC. 

Cualquiera de las causas que se establecen son suficientes para que el legislador, a instancia de los demás herederos, determine la incapacidad para suceder y por lo tanto, se le declare indigno. 

Pero, ¿se puede revocar la indignidad?, SI; Ya que esta cesa en sus efectos si quien debe testar conoce las causas de la misma antes de otorgar el testamento o las remite en un documento público, tal y como se dispone en el art. 757 CC. 

Elaborado por. Tamara Álvarez. Perfil en linkdln. http://www.linkedin.com/in/tamara-%C3%A1lvarez-garc%C3%ADa

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