Te has preguntado alguna vez qué ocurriría con tus mascotas en caso de separación o divorcio ¿con quién se quedarían?

La solución ideal ante una ruptura de pareja siempre es alcanzar un acuerdo amistoso que beneficie a ambas partes. Sin embargo, en muchas ocasiones esto va a suponer un problema, sobre todo, en los supuestos en los que no existe buena relación entre las partes. Cuando esto sucede y es imposible realizar de mutuo acuerdo el divorcio o la separación, la única opción disponible es acudir a un proceso de divorcio contencioso ante el Juzgado que corresponda. En este último caso, es frecuente que aparezcan discrepancias en torno al reparto de bienes, la custodia de los hijos, el destino de la vivienda e incluso, como veremos a continuación, con el destino de las mascotas. 

En el supuesto de que se pueda resolver esta cuestión de manera amistosa, es decir, de mutuo acuerdo, la solución es sencilla. Podemos recoger una cláusula específica que regule las condiciones de tenencia o custodia de nuestros animales dentro del propio Convenio de divorcio. 

Por ejemplo: “II.- CUSTODIA O TENENCIA DE MASCOTAS. En interés de la mascota X, la guarda y custodia o tenencia del animal será ejercida de forma conjunta por ambas partes. El Sr. Y, disfrutará de su compañía, los meses de enero a junio inclusive y, la Sra. Z, los meses de julio a diciembre incluido”.

Por el contrario, cuando no existe posibilidad alguna de acuerdo, tendremos que acudir a un proceso de separación o divorcio contencioso ante el Juzgado correspondiente. En estos casos, podremos recoger en la demanda de divorcio, así como en la contestación, una cláusula que recoja la tenencia o custodia del animal, pero en este caso será el Juez que conozca del asunto quien decidirá su destino. 

¡Atención! Debemos tener en cuenta, en este sentido, que  el art. 333 del vigente Código Civil, otorga a los animales de compañía la consideración de “bienes muebles”, lo cual significa que las mascotas tienen la misma consideración que un coche. Pese a lo anterior, no debemos alarmarnos demasiado, ya que, dicha anticuada percepción de los animales, está próxima al cambio. En algunos países europeos, como en el caso de Francia, ya se considera a los animales domésticos como “seres vivos dotados de sensibilidad”.

No obstante, en nuestro país se continúa entendiendo que los animales deben tener la consideración de “bienes muebles”, aunque desde el año 2017 se comenzó a introducir este cambio con una proposición de ley que pretende la modificación del Código Civil para descosificar a las mascotas y conseguir, al fin, que los animales sean considerados seres vivos y que los mismos están dotados de sensibilidad. 

Aunque, como decimos, la realidad jurídica sobre esta cuestión esté cada día más próxima al cambio, no hay que confiarse. Si acudimos a un divorcio contencioso tendremos que atender a varios factores como el criterio del Juez. A este respecto, encontramos sentencias para todos los gustos:

-Jueces que aplican la normativa vigente (Sentencia de la Audiencia de Barcelona del 2014), denegarán nuestra petición de visitas o régimen de custodia por considerar a nuestra mascota como un bien mueble. 

-Jueces que actúan conforme a la realidad social (Sentencia de 2019, del Juzgado de Primera Instancia de Valladolid), se podrá establecer una custodia compartida de nuestra mascota, de seis meses al año con cada uno, por ejemplo. 

Como hemos podido apreciar, existen sentencias y por tanto, soluciones, para todos los puntos de vista. No obstante, el problema no es tanto la medida, sino más bien la denominación. Es decir, el dilema en estos asuntos se centra en si consideramos a las mascotas como “bienes muebles” o como “seres vivos dotados de sensibilidad”. Así que si os estáis preguntando con quién se queda vuestra mascota en caso de separación o divorcio, tenéis que tener claro que el resultado de esta cuestión va a depender de distintos factores.

No solamente interesa el criterio del Juez, sino que también hay que atender al reparto que se haga de los bienes, o al Régimen Económico Matrimonial (separación de bienes o gananciales), otros aspectos como puede ser quién adquirió la mascota, si la adquisición de la misma fue antes del matrimonio o después, etc. 

Elaborado por: Ana Colás Romeo. LinkedIn: Ana Colás Romeo | LinkedIn

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s